miércoles, 22 de mayo de 2013

¿QUE ES LA HUMILDAD?


¿Qué es la humildad?

Estoy seguro que todos, alguna vez, hemos oído o nos han dicho por lo menos una de estas expresiones:
- Esa persona es muy humilde.
- Deberías de ser más humilde.
- Me gusta la actitud de esa persona, es humilde.
- La humildad es la llave que abre todas las puertas.
- Él tiene muchas capacidades pero no es jactancioso, mantiene la humildad.
Pero… ¿que significa realmente la humildad?, ¿podría ser cuando nos referimos a alguien que está en una situación paupérrima?, ¿Cuándo describimos a una persona que es “buena”?, ¿Cuándo una persona es descriminada o abusada por cualquier motivo y no actúa de ningún modo en su defensa personal?... Para saber una respuesta basada en las sagradas escrituras y para comprender de una mejor manera esa palabra, es que desarrollare esta publicación.

La Humildad
Como siempre, iniciamos con el origen etimológico de la palabra humildad. El Diccionario de la Lengua Española dice que viene del latín humilĭtas, -ātis y la define como: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Esta definición es clara para un sentido social pero es necesario y primario que veamos lo que la biblia nos dice sobre la humildad, ya que el Señor nos dice que la humildad del hombre es un elemento del temor a Jehová, por lo que riqueza, honra y vida están garantizados de su parte (Proverbios 22:4)
La humildad es un elemento intrínseco que tienen todas las personas y ese elemento se alberga en el alma porque es un componente de la personalidad del individuo y dependiendo de las circunstancias, educación, desarrollo social y fundamento espiritual (en conjunto),  la persona puede, única y exclusivamente por elección propia y personal, agregar a su comportamiento la virtud de la humildad.



La Humildad como antónimo de la Orgullo.


Como hemos visto anteriormente, la humildad es una virtud pero así como existen virtudes hay defectos, y lo opuesto a la humildad es el orgullo (sinónimos de ello son la Soberbia, Altivez, Jactancia, Vanidad y Engreimiento). Dios, mediante las sagradas escrituras, en varias citas, condena al orgullo y sus sinónimos, veamos algunas de esas citas:
-    Levíticos 26:19. Quebrantare la soberbia de vuestro orgullo, y hare vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.
-      Santiago 4:6 Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
-   Daniel 5:20. Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino y despojado de su gloria.
-     Lucas 14:11. Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.
-   Proverbios 16:19. Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios.
-   Proverbios 21:4. Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamientos de impíos, son pecados.
-    Proverbios 29:23. La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra.
-     Salmos 37:11. Pero los mansos heredarán la tierra; y se recrearán con abundancia de paz.
-     Mateo 18:4. Cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.
-      Santiago 4:10. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará

Y así hay muchas otras citas más en las cuales Dios siempre desaprueba el orgullo y sus sinónimos pero aprueba y remunera la humidad.

Ser humilde... ¿Por qué?
Si a esta altura de la lectura, desea una justificación o mejor dicho un fundamento, del porque debemos ejercer la humidad en nuestras vidas permítame darle tres puntos:

Punto 1: Es un mandato de Dios.
El Señor nos dice que debemos “vestirnos” de humildad (Colosenses 3: 12), para poder tener una relación de hermandad con las demás personas (Efesios 4: 2) ya que Él desprecia la soberbia del hombre pero da gracia en TODO al humilde y cuando sea el tiempo de su manifestación el dará corona para al que es humilde de corazón (1° de Pedro 5: 4-6)

Punto 2: La humidad es igual a bendición.
Dios, plasma en su palabra que siempre que una persona ejerce la virtud de la humildad, ya sea ante los ojos de los hombres o en la intimidad con Él, siempre acarrea una bendición y es común que el respaldo de Dios sea manifiesto, en gran manera, ante los ojos de los que lo rodean, siendo así como Dios nos exalta (porque sabe que el humilde no se enorgullecerá de sí mismo) y nos otorga agradabilidad ante los demás.

Punto 3: A Dios le es grato un corazón humillado y sincero.
Un corazón que es contrito y humillado jamás será despreciado, ni pasado por alto por Dios (Salmos 51:17), porque cuando le invocamos y Él observa que el corazón de uno de sus hijos esta humillado, no de vergüenza sino por la autoridad, respeto y grandeza de nuestro Señor, deseo de encontrarle y arrepentido de sus pecados, Él con el mayor de los agrados, oye desde los cielos, perdona los pecados y ofensas del humilde y da nuevas oportunidad (2° de Crónicas 7:14)

Antes de cerrar esta parte del tema, debemos de evitar el equívoco de la HUMILDAD FINGIDA O HIPÓCRITA, en la cual la persona solo trata de demostrar su “humildad” para que los hombre hablen bien de ella o que en su corazón piensa que podrá engañar a Dios y hacerle pensar que su actitud de humildad lo hace merecedor de la respuesta favorable de Dios a sus peticiones.

¿Cómo puedo ser realmente humilde?
En una cadena de pasos a seguir usted puede transformar sus actitudes incorrectas a una virtuosa actitud de humildad sincera, pura y real.
1.- Primero es necesario que confesemos nuestras faltas y pecados a Dios, para que su perdón sea efectivo en nuestras vidas y así sean borrados para siempre.
2.- Tener la paciencia y fe necesarias para que ante cualquier situación, y sin importar cuál sea la respuesta de Dios, aceptemos su voluntad.
3.- Someternos y reconocer las autoridades (buenas, malas, injustas) terrenales ya que al final de todo, ha sido decidió por la voluntad de Dios.
4.- Ser perceptivos a los consejos y recomendaciones que familiares, amigos y guías espirituales pueden hacer con el fin de mejorar nuestro comportamiento.
5.-  Admitir nuestros errores y limitantes.
6.- Tener un corazón dispuesto y abierto al perdonar de las faltas y daños que puedan suceder a lo largo de nuestra pequeña vida.

Humildad no significa, permitir ser humillado por otra persona o vivir en condiciones deplorables, sino que como consecuencia de nuestro pequeño estudio, podemos decir que la humildad es en realidad UN DON DE DIOS (o como un sinónimo de uno de los frutos del Espíritu Santo, la mansedumbre) que todos tenemos pero que no todos hemos desarrolla o que no hemos aplicado a lo largo de nuestras; asimismo, si usted se considera humilde, siempre habrá un área en la cual se debe y puede llegar a mejorar, eso sin importar la edad, educación o posición social que se tenga.

En ese orden de ideas, y como siempre lo hago, permítame invitarle para que le una oportunidad  a Dios, mediante el Espíritu Santo,  de transformar sus actitudes y su vida, lo único que usted debe de hacer como primer paso, es abrir su corazón a Jesús y recibirle como suficiente salvador personal para que todos los días de su vida, goce del don de la humildad y su alma tenga una abundante DOSIS DE FE.

Hno. Edwin Zarco.

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